|
Se suele
decir
que una
empresa
por el
simple
hecho de
existir,
comunica.
Desde el
primer
día que
atendemos
el
teléfono,
mandamos
un fax o
insertamos
un
anuncio
en
prensa
estamos
presentándonos
ante el
público,
pero eso
en
realidad
no es
comunicar,
es
transmitir.
La
diferencia
entre
transmitir
o
informar
y
comunicar
es el
sentido
en el
que se
mueve el
mensaje.
La
información
sólo
traza un
sentido:
de
emisor a
receptor.
En la
comunicación
existe
un
trayecto
de ida y
vuelta,
el
emisor
transmite
un
mensaje
al
receptor
y éste
envía su
feedback,
una
respuesta.
Si dicha
respuesta
no se
produce,
no hay
comunicación;
si la
respuesta
no se
tiene en
cuenta,
la
comunicación
no es
válida.
Un
ejemplo
sacado
de un
hecho
cotidiano
sería,
si nos
acercamos
a una
persona
que no
conocemos
para
pedirle
que nos
indique
cómo a
ir a un
sitio
(transmisión)
y ésta
nos mira
extrañada
frunciendo
el ceño,
lo más
probable
es que
no nos
entienda:
¿No
hablará
nuestro
idioma?
¿No
estaremos
vocalizando?
¿No
hemos
formulado
la
pregunta
de la
forma
adecuada
para que
nos
entienda?,
o alguna
otra
cuestión
que nos
impide
hacer
llegar
el
mensaje.
Podremos
investigar
y
modificar
nuestra
actuación
a fin de
que nos
entienda
y nos
diga
cómo ir
a ese
sitio
(comunicación)
o no
hacer
caso del
feedback
y seguir
hablando,
con lo
que no
conseguiremos
ninguna
respuesta
válida
(no
comunicación).
También
puede
ser que,
después
de
hacernos
entender,
nos
indique
el
camino
pero
nosotros
optemos
por no
seguir
su
consejo
e ir en
dirección
contraria:
no
llegaremos
al
destino
(comunicación
no
efectiva).
Las
empresas
siempre
están
transmitiendo
cuál es
su
filosofía
corporativa,
la
excelencia
de sus
productos
o
servicios
o las
ventajas
diferenciales
que
ofrecen
frente a
sus
competidores,
pero la
acción
de
comunicar
supone
un
trabajo
extra
que casi
nunca se
desarrolla
de forma
óptima.
Establecer
una
comunicación
corporativa
efectiva
supone
un
proceso
de
investigación
y
chequeo
continuo,
que nos
permita
adaptarnos
a la
realidad
de
nuestro
de
mercado.
No sirve
sólo con
comunicar
bien,
sino que
tenemos
que
transmitir
de forma
correcta
aquello
que
potencia
nuestro
producto
o
servicio.
Hasta
aquí
hemos
visto la
comunicación
efectiva
tradicional,
aunque
ahora
han
aparecido
en
escena
nuevas
herramientas
para
estar en
contacto
con los
clientes.
En este
último
año
estamos
viviendo
como a
las
empresas
ya no
les
basta
con
realizar
una
comunicación
y
esperar
la
respuesta
de sus
clientes,
ahora se
necesita
conversar
con
éstos y
que nos
ayuden a
conocer
la
utilidad
o no de
nuestros
productos
y
servicios,
que nos
transmitan
sus
vivencias
en el
uso y
nos
ayuden a
innovar
y a
adaptarlos
para
satisfacer
sus
necesidades.
La
utilización
de las
herramientas
2.0 en
la
comunicación
empresarial
está
haciendo
más
fácil la
conversación
con los
clientes
potenciales
o con
los que
ya lo
son.
Cada día
vemos
más
Pymes,
emprendedores
y
profesionales
en las
redes
sociales:
Facebook,
Linkedin,
Xing, y
otras;
más
participación
en
microbloging,
como por
ejemplo,
Twitter,
y esto
está
haciendo
más
fácil la
retroalimentación
y el
conocimiento
de qué
buscan
los
clientes
y qué
esperan
de
nuestra
empresa
o de
nuestros
productos.
Ahora
más que
nunca es
necesario
trazar
una
estrategia
global
de
comunicación
en dónde
se
integren
la
comunicación
tradicional,
con el
buen uso
de las
herramientas
de
comunicación
2.0. No
hacerlo
o
realizarlo
de una
forma
poco
adecuada
estará
dando
paso a
nuestra
competencia
y
alejándonos
de los
objetivos
previstos.
|